
Dentro del sistema de protección de menores, nuestros centros cumplen una compleja labor como consecuencia de la pluralidad de objetivos.
Por una parte nuestro objetivo principal es siempre prestar una atención integral al menor acogido, sustituyendo temporalmente a su familia.
La intervención se produce en el contexto de una separación del menor de su familia, lo que produce, frecuentemente en él intensos sentimientos de pérdidas.
La atención del menor requiere ser contemplada en un sentido amplio, y debe cubrir las necesidades de los menores en las áreas de cuidados básicos, educación salud, sociabilidad e integración, el suministro de seguridad y apoyo emocional y el acompañamiento terapéutico.
El centro elabora su propio proyecto educativo con un completo programa de objetivos adaptados al menor y a su grupo.
Al mismo tiempo, nuestros centros llevan a cabo el estudio y diagnóstico interdisciplinar del menor y su entorno multidisciplinar.
La finalidad será proponer medidas de protección estable para el menor. Las dos tareas anteriores están profundamente relacionadas.
La atención efectiva a las necesidades del menor se beneficia del estudio diagnóstico especializado y este diagnóstico se nutre de la información cotidiana sobre el estado del niño y su evolución. Esta integración requiere una intensa labor de equipo, así como un modelo de intervención compartido. Nuestros principios, que fundamentan el modelo funcional de nuestros centros, están expresamente adecuados a las necesidades del niño y a la atención a las familias, en base a principios de calidad. Además, la coordinación entre todas las áreas profesionales es el eje fundamental del trabajo junto a la aplicación de una metodología en continua evaluación.